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El reconocido artista costarricense

Jorge Jiménez Deredia: Hace balance de su vida al cumplir 40 años de carrera

by Mauricio Monge

Su trabajo no es solo motivo de orgullo para Costa Rica y la región centroamericana, sino para todo el continente. Jorge Jiménez Deredia es un artista visionario, perseverante y un embajador de la cultura global. Desde niño supo que su destino estaría marcado por las figuras y el arte.

 Su pasión lo llevó hasta Italia, donde se especializó en esculturas de mármol. Sus gigantes y sorprendentes tesoros, se exhiben en las grandes capitales del mundo. Don Jorge es un hombre sencillo, humilde pero con un enorme corazón laborioso y emprendedor.

 Sin embargo, en una reciente visita a su hogar, en San José de Costa Rica, ¡HOLA! conversó con la mente detrás de las esferas del génesis para conocer su historia, legado y éxito en estos 40 años de trayectoria artística.

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-Don Jorge, devolvamos el tiempo, ¿de dónde nació su interés por las artes?

Cuando tenía 13 años, mientras estudiaba en el Liceo de Heredia, visité un pequeño taller del escultor costarricense Jorge Villegas. Ahí es donde realizo mi primer escultura, que es la cabeza de don Quijote tallada en madera. A partir de ese momento, siento un profundo llamado hacia el arte.

-Y teniendo su destino claro, ¿cómo decide profesionalizarlo?

Entré al Conservatorio Castella por medio de una beca que me ofrece don Arnoldo Herrera, después de ver una exposición que realizamos en el liceo. A los 15 años me piden realizar mi primera obra pública, un monumento a Mauro Fernández, en el colegio que lleva su nombre y es así como empiezo a ganar mis primeros colones con mi trabajo. Posteriormente se va formalizando mi compromiso con la cultura.

-Hasta que logra abrir un taller en Italia…

En 1975, leo un artículo en el periódico que decía: “Gobierno Italiano ofrece becas de estudio sobre las técnicas de mármol”, decido enviar toda mi documentación y tiempo después me llaman para avisarme que me la gané. Era una beca de siete meses con boleto de ida y regreso. Realicé una exposición pequeñita en el Teatro Nacional y vendí unas cuantas piezas que ayudaron a juntar un poco de dinero para pagarle el boleto a mi Giselle, mi esposa. Nos fuimos, trabajé durísimo porque sabía que era una gran oportunidad. Después de ese tiempo teníamos que regresarnos pero nos vimos a la cara y rompimos los boletos y dijimos nos quedamos. Abrimos el taller y así empezó mi aventura en Italia.

-Cuéntenos la historia detrás de su interés por las esferas.

Cuando tenía nueve años, nos llevaron de la escuela al Museo Nacional y recuerdo que lo primero que vi fue las esferas, me llamó mucho la atención que estaban alineadas desde la más pequeña hasta la más grande, hacían una especie de génesis y eso me impactó profundamente. 

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-¿Qué significa para usted que algunas de sus obras estén en lugares tan emblemáticos, como el Vaticano?

 Sin duda una enorme satisfacción. Me encanta que lugares tan simbólicos como el Vaticano, Francia y otros países donde hay obra pública, las personas puedan apreciar las obras y relacionarse directamente con ellas.  Afortunadamente la gente se relaciona bastante bien con mis obras, lo vemos por las redes sociales, la cantidad de comentarios que se hacen.

-¿Ya logró tener un acercamiento con el Papa Francisco?

 Sí. Fue un encuentro súper agradable, es una persona muy especial. Me acuerdo que cuando nos encontramos, le entregué el libro de la escultura de San Marcelino y él en una forma muy simpática me dijo: “¿Usted es el que hizo esta escultura?  Porque yo vivo en Santa Marta y todos los días al salir, la primera escultura que me encuentro es la suya”.

 ¿Cómo ha sido su relación con América Central, qué proyectos ha desarrollado en la región?

Siempre he tenido un gran acercamiento con América Central. Hemos estado presentes en galerías de Panamá, Guatemala, gente que se ha encargado de promover mi trabajo y esto me agrada muchísimo porque yo me siento no solo un costarricense, sino un centroamericano y latinoamericano. Creo que el proyecto “Ruta de la Paz” es una visión, un canto a la cultura. 

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