El mimbre vuelve a casa, renovado, pero sin perder su identidad

Tremendamente inspirador, su carácter artesanal y su capacidad para dar un toque de calidez y de ‘hogar’ a las estancias lo han convertido en un aliado indiscutible de la decoración actual.

El mimbre sigue vivo, aunque otros materiales sintéticos –mucho más resistentes y duraderos– se han ‘colado’ con fuerza tanto el interior como en el exterior de nuestras viviendas. Pero lo cierto es que estos materiales naturales siguen conquistándonos por su sello artesanal, capaz de dotarlos de ‘alma’ e historia; su poder para evocar escenas familiares de épocas pasadas, la sencillez y la belleza que encierran y su cercana calidez.

La belleza de la sencillez

Hoy asistimos a un renacer de lo natural, que sitúa al mimbre, el ratán, el bambú y otras fibras en primera línea decorativa. Una tendencia que eleva la artesanía a arte, por su belleza artística. Sin duda, podemos afirmar que estos materiales “nos tocan la fibra sensible”. Descubre sus posibilidades en el interiorismo actual, los amarás, igual que nosotros.

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A flor de piel

Cuando hablamos de mimbre no nos centramos exclusivamente en este material, sino que ampliamos el abanico a una gran variedad de fibras, entre las que se encuentra el esparto, el ratán e, incluso, el bambú. Materiales naturales que se transforman en bellos objetos para el hogar con procesos artesanales y que ganan con el peso del tiempo. Ese respeto por el medio ambiente y su firma de ‘hecho a mano’ les confieren la categoría de especiales. No son simples muebles, cestos o alfombras, son piezas únicas –el hacerlas a mano las hace así–, que enriquecen los ambientes y muestran el otro lado de la decoración, ese lado que no se ve, pero se percibe y se siente. Las manos artesanas, tanto de nuestro país, como de Asia y del norte de África, no fabrican piezas sino que elaboran y crean. Y en este proceso es donde se ve la huella de la historia y la pasión de las cosas hechas con mimo.

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El encanto del pasado

Las fibras naturales han estado vinculadas siempre a una estética rústica, ideal para una casa en el campo o una finca. Sin embargo, hoy, reinventan ese aire, quitándose esa etiqueta e incorporándose a otros estilos decorativos, a los que aportan siempre una nota cálida, llena de confort y personalidad. Son un acierto en estancias con un toque bohemio, ya que se integran a la perfección entre maderas lavadas o envejecidas y piezas con una historia detrás o el encanto hipnotizador que posee el pasado. En este clima ‘saca’ a pasear su lado más encantador, creando rincones únicos, donde ‘campan’ sin límites el buen gusto y la ligereza visual.

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Y la elegancia del futuro

Aunque a priori pueda parecer que no encajan en interiores con estéticas contemporáneas, lo cierto es que, al ver la mezcla con cemento, madera y acero, desaparecen al instante los prejuicios que pudieras tener. Adora las estancias nórdicas, las eclécticas y las de estilo industrial. Y, utilizado de forma adecuada, puede hacer un buen papel en los ambientes minimalistas.

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Lo queremos siempre, pero especialmente en verano, nos encanta rodearnos de su frescura y confortabilidad.

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