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Descubre por qué esta familia lleva en sus venas el enigmático misterio del vino español de tres generaciones

Desde Castilla y León, las Bodegas Emilio Moro guardan una tradición que cumple 84 años y ¡HOLA! habló con un miembro de la familia en su visita a Costa Rica.

by ¡HOLA! América Central

Como si de un buen vino se tratara, la historia de esta familia ha estado encapsulada en una botella de vino por casi un siglo. Su distintivo aroma, proveniente de la Ribera de Duero, un viñedo de Castilla y León, recuerda los pasos de su fundador, Emilio Moro.

Su textura, cargada de historias que se añejan entre las paredes de las bodegas que vieron nacer el sueño de este hombre y que ahora, se exporta al mundo a los ojos de sus nietos.

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Javier Moro, testigo fiel de la herencia del vino, recuerda los orígenes del sueño de su abuelo: “Mi abuelo fue un visionario. Fue un amante del viñedo porque era un hombre muy apasionado en la cultura del viñedo y luego en la elaboración rústica.”, afirma.

Desde su infancia, aprendió el proceso de elaboración desde el cultivo hasta el empacado: “Antes era más difícil procesar todo porque era más artesanal no como ahora que procesamos casi dos millones de kilos”, asegura.

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200 hectáreas de viñedo dan fe de la invaluable enseñanza que hoy se refleja en cada botella de vino que se produce para el consumo nacional e internacional: “La elegancia que tiene esta uva es que hace que la textura aterciopelada del vino sea persistente, amable y que logra conectar con el palar de la gente”

Uno de sus vinos, llamado Clon de la Familia, tiene un significado muy especial para toda la familia, ya que todo lo que se obtiene de este producto está destinado a la Fundación Emilio Moro para obras de bien social

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“En nuestro ADN siempre hemos apoyado a fundaciones de pequeña escala, como la organización nacional de ciegos de España, es por esto que incluso todas nuestra etiquetas tienen señalización en braille”

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Sin duda alguna, esta generación de cuatro hermanos, espera seguir con la tradición que los vio nacer, ahora con una cuarta sucesión que espera mejorar el legado:

“Yo tengo dos niñas y a ellas las enseño a vendimiar, a saber qué es un refractómetro. La  cultura la tratamos de transmitir e inculcarles el valor y el respeto por las cosas bien hechas, y la humildad por el trabajo”, cuenta Moro.

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