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Leonora Jiménez: Más que un éxito visible

La modelo y empresaria costarricense nos habla acerca de su divorcio, de “estar en todo” y de la normalidad de su vida extraordinaria.

by Marianella Cordero

Es difícil ignorarla: alta espigada, rubia y guapa. Pero no solo por cómo se ve, tampoco usted la ignoraría porque es elocuente, buena conversadora, demuestra interés en escuchar y que la escuchen, porque sabe que la juzgan, la ven de arriba hacia abajo, con atención, pero ¿la escuchan? Sí, y cuando la escuchan suceden muchas cosas. 

“Not so blonde” es su blog de moda, pero también una etiqueta para quitarse la etiqueta de “solo rubia” de la que como modelo, ha tratado de sacudirse: “Nunca me he definido como una modelo.  El modelaje es un trabajo, y además no es mi favorito”.

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En 2005, muchos pensábamos “Leonora puede ganar Miss Costa Rica”. Pero no fue así. ¿Te arrepentís de haber participado?

Tal vez lo que dije en ese momento era válido, porque me dijeron que yo no representaba a la mujer costarricense., y eso era una burla para mí. Y es que mi abuelo - el papá de mi mamá -murió en la frontera con Nicaragua. ¡Lo mató un sandinista! Por eso yo soy tan nacionalista, y de ahí que me dolió tanto que dijeran que yo no representaba a la mujer costarricense.  

¿Qué es más duro: prepararse para una pasarela o para un reinado?

Agradezco haber vivido esa etapa de mi vida, pero no volvería a eso. Lo que pasó a nivel interno en mí fue muy intenso. Fue un año en el que recibí muchas críticas. Puede sonar cliché pero me gusto más ahora, porque la madurez que traen los años,  el haber vivido tanto, tener un panorama tan amplio, ya va más allá.

El año pasado se escuchaba decir: “Es que Leonora sale en todo. Está metida en todo”. ¿Es así, o fue una percepción de la gente?

He creado una plataforma que tiene 3 años: la revista, el Fashion Week, el blog, Allure que le da servicios a los anteriores, y la tienda: todo es un mundo . Y no es que esté en todo lado, es que estoy donde tengo que estar para hacer que la plataforma funcione.

Porque hasta en política te involucraste.

Sí, a mí la política me encanta.  Yo creía fervientemente en Luis Guillermo,  y tenia la convicción de que lo que se estaba haciendo era importante y vital para el país. Puede que me haya equivocado como otros, pero cuando uno tiene esa convicción debe poner el pecho y la espalda. Y por convicción tan fuerte debe tener la capacidad y la valentía de exponerme y no me arrepiento. Independientemente de lo que pase por él y por el partido. Soy crítica con él, y me ha quedado debiendo mucho en temas que me interesan, pero por el bienestar del país espero que las cosas mejoren.

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¿Cómo sos enamorada?

Muy dedicada, ahora no estoy en un momento para dedicarme alguien, estoy en aterrizar negocios y concretar mi estabilidad económica. Pero enamorada soy muy dedicada a mi pareja. Cuando me enamoro soy cursi, súper needy, y bueno, también independiente, manejo muy aparte mis negocios de lo emocional.

Curioso, si hubieras ganado Miss Costa Rica, tal vez no hubieras hecho tantas cosas después.

El modelaje y mi matrimonio eran zonas de confort, de repente ambos me obligan a diversificarme y reinventarme, me di cuenta de que finalmente estaba haciendo lo que me gustaba. Antes, a veces iba a un trabajo de modelaje, con la cara larga. Pero desde hace tres años hay días muy duros, pero todos los días con ganas de ir a trabajar.

Hay días que alguien se despierta y dice: “voy a escribir algo sobre Leonora”. ¿Cómo manejás lo que se comenta de vos en redes sociales?

Yo creo que se puede pero no se vale. Mi actitud ha sido siempre no aclarar chismes ni rumores. Ni el aplauso fácil ni la crítica infundada, generan nada bueno. Son estériles. Ni esos que todo te lo aplauden ni todo lo que le ven lunares, eso no genera evolución en tu vida, y por eso trato de no darle importancia. Una de las cosas que siempre decía era que había evolucionado en unas que si y otras que no, Me importaba mucho lo que decían de mi. Ahora sí me siento muy orgullosa, tal vez por tantos golpes y porque me he dado cuenta de que la gente puede decir lo que sea sin fundamento, por chismes o porque les da la gana. Y eso ha hecho que cada vez me importe menos. Tengo pocos amigos pero son verdaderos, y hermanos, y son como familia. Pero me cuesta echar raíces, distinguir quién se acerca por mí o por un interés particular.

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Pero desde afuera, parece que tu vida es ideal: “a Leonora todo le sale bien”.

Nadie debería envidiar mi vida, porque es de muchos sacrificio, de mucho trabajo. Y la gente no entiende todo lo que está detrás de un éxito aparente.

¿Por ejemplo?

La gente no se imagina que a mí me rompieron el corazón. La gente no pensaría que a mi  me dieron vuelta. La gente no pensaría que a veces me cuesta pagar la planilla. Que a veces no puedo irme de vacaciones porque no tengo plata. Que me negaron el préstamo en el banco.

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