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Andrea Prado: La fusión de creatividad y filantropía

Esta salvadoreña por adopción cuenta a ¡HOLA! cómo su familia formó su corazón solidario, una vocación que encausa a través del arte.

Andrea Prado es una guatemalteca que vive hace 15 años en El Salvador. Llegó al país por amor, pues su esposo es salvadoreño y así decidió vivir en este país, y formar una familia de dos bellas hijas.

Su niñez fue muy privilegiada, recuerda que “nunca le faltó nada” gracias a su madre, quien le forjó una actitud servicial hacia los demás. Un ejemplo que tiene muy presente es que a ella y a su hermano los llevaban a las cárceles de Guatemala a colaborar, desde entonces sus manos siempre están al servicio de otros.

También ha sido privilegiada porque nació con un talento, que ella define como creatividad. A sus 21 años inicio con su tienda. Desde ahí explota su mayor pasión y desarrolla su creatividad para ayudar a los demás.

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¿Por amor se queda en El Salvador?

Correcto. Llevo 15 años en el país, desde que me casé. El día después de mi luna de miel me vine. A mi esposo me lo encontré en el banco. Dicen que uno sabe cuándo conoce con quién se va a casar y descubrí que sí es verdad. Ya tengo dos “guanaquitas”.

¿Por qué ayudar en el que no es su país? 

Es que tenés que florecer donde plantas, voy a ayudar en el lugar donde esté, no es una labor por el país, sino una labor humana.

¿Y de dónde surge eso?

Hace como siete años leí “Una vida con propósito”, de Rick Warren. Un capítulo empezaba con el proverbio: “Tus dones son el regalo de Dios para tu vida. Lo que tú haces con esos dones son el regalo para Dios”. Se me quedó como grabado en piedra. 

¿Cuál fue el cambio?

Así descubrí que realmente era usar el arte para ayudar a los demás, no tanto el arte como creatividad en sí. En mi vida es más importante usar esos dones para ayudar. Lo que hago es una forma como más creativa y en la que la gente se queda con algo y a la vez está ayudando. Es como una herramienta para recaudar fondos.

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¿Siempre ha sido así, que le nace ayudar?

Mi mamá nos llevaba a las prisiones a ayudar, a hablar con la gente. Es un deber espiritual. Y se los estoy inculcando a mis hijas. Y lo de unir arte con ayudar lo empecé a juntar hace seis, siete años. Previamente, iba a un orfanato con las niñas para Navidad a dejar regalos, a hacer un día de juegos.

¿Qué significa las ostras con trabajar con mujeres víctimas de maltrato?

La simbología de eso, cuando viene alguien y le mete la cuchilla a la ostra. ‘¡Dios mío y por qué me duele tanto esto!’, puede decir uno. Pero eso es lo que usan para abrirnos y hasta que se tiene un problema de esos, uno se acerca a Dios y sabe la perla que uno tiene adentro.  El proyecto  nació hace seis meses y estamos ayudando ahorita a 25 mujeres, y creo que va a crecer, queremos ayudar a más mujeres.

¿Cómo se describe? 

Soy una mujer feliz. Toda la gente que se mete a la filantropía experimenta una felicidad interna que no se lo da a uno nada más, y es a veces hasta un poco adictiva, así es por ese sentimiento de sentirse bien con uno mismo por estar ayudando.  

 ¿Qué hacen en su tiempo libre?

Vamos al cine, al mar, pero realmente el tiempo que dedico bastante con mis hijas es con estos proyectos. 

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¿Cómo describiría a una mujer salvadoreña?

Se lo voy a contestar en buen salvadoreño, son cachimbonas. 

¿Alguna locura que haya hecho y le ha dejado algo beneficioso?

Yo puse mi primer empresa a los 21 años, la primera tienda de vestidos de novia en Centroamérica, en Guatemala. A una edad tan chiquita, yo lo considero un gran éxito.

Ahora ya está adaptada a El Salvador... pero, ¿no extraña Guatemala?

Me encanta El Salvador, me encanta la playa, no lo cambiaría por nada. Voy seguido a Guatemala. Siempre me junto con mi familia para los cumpleaños, o si hay bodas, o cosas así, o vienen ellos.

¿Qué otros libros ha leído para cultivarse?

Prefiero no leer cosas que son ficción. Mi tiempo es tan limitado que trato de leer cosas que me van a edificar. Primero que todo, lo espiritual, y segundo, que si atravieso algún tipo de problema, ya sea con mis hijos, o alguna cosa específica, busco libros sobre ello. 

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