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El Salvador

Rodolfo Oviedo, un trotamundos con alma de pintor

Comparte con ¡HOLA! su travesía para consolidarse como artista, sus aventuras y todas las experiencias que influenciaron su estilo tan único.

by ¡HOLA! América Central

Cada historia que cuenta sobre sus viajes y como llegó a parar a Europa son como sacados de libros de crecimiento personal.

Desde los 14 años dejó su tierra natal.  Hoy vive en París y cuenta con una amplia trayectoria artística que lo ha llevado por más de 45 países.

Graduado del Centro Nacional de Artes (CENAR), hoy se afianza como director de su propio Centro Cultural en París, poniendo en alto su bandera azul y blanco.

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A los 17 años fundó con dos amigos un café que se llamaba “Guajira”, un espacio de exposiciones, bandas y otras cosas artísticas: “Como no tenía 18 años, no aceptaban que expusiera en ningún lado. Así que lo hacía en el café” señala.

Sus viajes por Latinoamérica han sensibilizado su pasión por el arte, donde además ha vendido sus obras y hasta se unió en un fugaz matrimonio que marcó su ruta: “Al año nos separamos, entonces me fui  a París, Luego fui a vivir un tiempo a la India, ahí seguí pintando, cuando regresé no tenía ni un centavo, entonces comencé a trabajar en el café de un italiano, y ahí una señora vio una de mis pinturas, y me conectó con un subastador de arte, que se encargaba de revender mis cuadros en subastas.”

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El dinero que obtenía producto de sus producciones le permitió viajar todo el tiempo, y con lo que él le daba hacía exposiciones en diferentes países durante 4 años.Cuando él se retiró, me quedé en el aire, porque él siempre me había hecho relaciones con las galeristas.”, explicó el artista.

Haber viajado le sirvió para comenzar a pintar de otra manera, a pintar de manera abstracta, lo que marcó el punto de partida de lo que está haciendo ahora: “En India vi todo lo que las religiones más fuertes han construido, eso es impresionante. Nada que ver con lo que uno aprende en la historia universal del arte. Allá hay una historia diferente, otra manera de trabajar.”

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Su obra considera que es de libre interpretación: “Para mí es una constatación de lo que he vivido, de lo que yo he visto, y pongo en evidencia que hay muchas maneras de pensar”, señala.

Aparte de pintar, la literatura y los viajes, forman parte de la vida de este hombre. Y su amor por El Salvado ha marcado su destino: “Compré un terreno aquí, porque está en mi planes poner algo, para poder venir más seguido, pero por el momento no, porque tengo varias responsabilidades en Europa”, comenta.

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