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Guatemala

Mónica «Toti» Fernández: "La vida siempre me ha recibido con excelentes bendiciones"

Repasa con ¡HOLA! su pasado, su interés por la natación y su camino al éxito

by Mariana Pinto

Sus colegas la conocen como «la chapina de hierro», y sus amigos le dicen cariñosamente «Toti». Esta personalidad del deporte nacional descubrió su amor por la actividad física de alto rendimiento después de estudiar Publicidad y Mercadeo, en la Universidad Rafael Landívar.

Gracias a su esfuerzo y dedicación, Mónica consiguió ser campeona Nacional de Triatlón, la primera guatemalteca en completar un Ironman y Campeona del Triatlón Ultraman,

A los 37 y a los 39 años tuvo a sus dos hijos: Luca y Liam. Su academia Academia Baby Survival Swim; ha servido de foro para compartir sus vivencias a empresas, colegios y Rotarios, así como en su libro llamado 210,000 kilómetros.

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Con ojos decididos y una sonrisa fácil, con una taza de café en la mano, la guatemalteca reveló intimidades sobre su singular proceso de vida.

A diferencia de otros deportistas, su carrera deportiva inició a los 22 años, ya que admite que de pequeña nunca tuvo la oportunidad de estar expuesta a un deporte competitivo: “No era cultural en mi familia. Y, cuando yo tenía 10 años, mis papás se murieron de cáncer en los pulmones”, cuenta.

Los cigarrillos que arrastraron el destino de sus padres, la consumieron hasta que un día decidió ponerle fin al vicio: “Fumé hasta los 22 años dos paquetes diarios y, cuando yo vi que mi futuro iba a ser el mismo que el de mis papás, me metí a nadar para contrarrestar los efectos negativos.”

Así fue como nació su amor hacia el deporte de alto rendimiento. Empezó con el apoyo de Tico Marroquín, su entrenador de la piscina, que la impulsó a hacer triatlón: “Me acuerdo que me retó a darle una vuelta corriendo a la manzana y yo le constesté: “ni loca, yo fumo, no voy a aguantar ni a la esquina”. Pero fui y aguanté. Al regresar Tito me dijo: “muy bien, mañana corrés dos”.

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Con esfuerzo, rápidamente fueron llegando sus primeras medallas: “Fui la primera mujer guatemalteca que hizo un Ironman. En total hice 6. Cuando vi que en triatlón no habían muchas más metas posibles que bajar los tiempos, me metí al Ultraman World Championship, que era la mamá de los triatlones que se llevaba a cabo en Hawái”, cuenta.

Se considera una mujer de desafíos, y de ver hasta dónde da su cuerpo y su mente: “Creo que mientras más duro el esfuerzo, más dificultad tiene la carrera, más bonita y gratificante es la recompensa” asevera.

El embarazo llegó a los 37 años, con quien conoció en una de sus maratones, y se fue a vivir con él un año a Marruecos, pensando que era una fantasía como “Las mil y una noches”. Al año se iban a separar, pero fue ahí cuando recibió la noticia de que iba a ser mamá.

“Entre todo esto, yo me vine a tener al bebé sola a Guatemala, pero al final el papá llegó al parto. Me convenció de que tratáramos de nuevo y volví a Marruecos.” Señala Toti.

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Entonces fue la maternidad la que la ayudó a descubrirse por los demás, ya que al poco tiempo, otra bendición llegó a su vida: “Como no sabía si me iba a quedar con él, se me ocurrió decirle el mejor regalo que le podía dar al niño era un hermano. Así vino el segundo. Y a los dos años del segundo, ¡caput!, valió la relación.”

Su receta ha sido reinventarse, porque como ella misma afirma, en la vida existen dos opciones: ser víctima o guerrera: “Nunca hubo una carrera que no terminara, aunque sea llegaba arrastrándome, pero siempre llegué al final. Eso es un ejemplo que quiero dejarle a mis hijos y a la gente.”, asegura.

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