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Mirciny Moliviatis: Memorias de una mujer extraordinaria

La carismática embajadora de la cultura gastronómica guatemalteca

La vemos en sus restaurantes, en la televisión y ahora, hasta en libros y dirigiendo producciones propias. “Misha” Moliviatis, es una chef apasionada por la gastronomía nacional que contagia su entusiasmo y sueños en cada proyecto que emprende.

La guatemalteca empezó con un técnico en cocina en una universidad local, trabajó 8 meses en un hotel y se mudó a España para estudiar tres maestrías y realizar prácticas en algunos de los mejores restaurantes del mundo.

 Cuando regresó a Guatemala, empezó a trabajar en el restaurante familiar 7 Caldos, después incursionó en el mundo televisivo con el proyecto El sabor de mi tierra, junto al chef Eduardo González y Ana Carlos, que siguió con la conducción de Puro Chef  en Utilísima -ahora en Fox Life- y Desafío Culinario por Guatevisión.

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Eres una mujer que no para. ¿Cuál es el secreto para tener siempre tanta energía?

La pasión en lo que hago. Obviamente la energía no es la misma que cuanto tenía 20 años… creo que en ese momento hacia mucho más. Sin embargo, mi mejor amigo me dice “motorcito” de apodo.

¿Y en qué momento encausaste este impulso a la cocina?

Yo siempre crecí entre ollas y cacerolas, en una familia que le gusta comer y cocinar bien. Con mi abuela iba al mercado, ayudaba a hacer el almuerzo… ¡Yo lo veía como un juego! Y siempre lo relacioné con felicidad alrededor de la mesa.

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¿Siempre supiste que querías ser chef?

Creo que sí, pero en esa época la gente me decía, irónicamente, que si estudiaba cocina me iba a morir de hambre. La bendición fue que mis papás nunca me han dicho que no, por lo que me propusieron cocinar en la tarde y estudiar psicología industrial en la mañana.

Y cuando pudiste, te mudaste a España.

¡Me encantó! Iba por 10 meses y me paré quedando por casi tres años. Este país se quedó con un pedazo grande de mi corazón. En el País Vasco hice muchísimos amigos, como la familia Arguiñano, que son personas con un corazón gigante.

¿Te mantenías en comunicación con tu familia en esa época?

En ese entonces lo del internet era más complicado, pero mi mamá me llamó todos los días a mi celular para desearme buenas noches, aunque saliera caro. Mi papá también llamaba un montón. Tenemos una relación súper cercana.

¿Alguna vez pensaste terminar siendo una personalidad mediática con tu carrera?

La verdad nunca estudié cocina para salir en televisión, sino que se fue dando. A veces todavía no me la creo, ¿sabes? todavía me cuesta asimilar el cariño de la gente, pero lo agradezco de todo corazón. Lo veo como un honor y yo estoy feliz de interactuar con cada persona que se me acerca.

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Hoy se te considera una embajadora de la cultura gastronómica de Guatemala.

¡Me apasiona! recibo clases con historiadores, arqueólogos, leo muchísimo, investigo, hablo con las personas y viajo mucho al interior. He ido recopilando datos hasta llegar a la conclusión de que por cada plato que comemos, tenemos una historia. 

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