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Nicaragua

Cristina Gómez: Confesiones de una chef de profesión y gastrónoma de corazón

Una chica muy sencilla, soñadora y risueña abre la inmensidad de su corazón para conversar con ¡HOLA! sobre sus pasiones.

by Fátima Arellano

Es muy sensible, y trabaja con disciplina y enfoque para conseguir materializar sus sueños, que le gusta mucho trabajar con los demás y ver un poco más allá las cosas positivas que todos traemos.

Nació en Nicaragua y vivió aquí hasta la edad de 14 años. Con su familia se mudó a Costa Rica, donde finalizó el colegio e inició la universidad. Tuvo el inicio de dos carreras fallidas, hasta que encontró la luz de su verdadera vocación, muy presente desde su infancia.

Regresó a Nicaragua hace casi cinco años, porque sentía que aquí tenía muchas cosas que hacer. “Cuando volví, el mundo culinario estaba bastante quieto, no había muchas opciones. Aunque muchos me decían que no tenía futuro profesional aquí en Nicaragua, mi corazón me decía todo lo contrario”.

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¿Qué recuerdos de tu niñez vienen a tu mente?

Recuerdo haber crecido en una familia muy numerosa y abundante. Mi papá era cafetalero y lo que más me gustaba era ir a la finca, participar en el corte y en todo el proceso del mismo. Siempre rodeada de mis hermanos y primos, el árbol de mango por las tardes, siempre fue mi fruta favorita.

¿Cómo podrías describir a tus padres?

Muy libres, siempre desde pequeña me han dado la libertad de escoger qué es lo que quiero; incluso cuando no lo sabía, me dieron el espacio para buscarlo. Han sido unos padres maravillosos. Hasta hoy, siempre nos han criado con amor.

¿Cómo nace tu pasión por cocinar?

Recuerdo muchos momentos de mi infancia en la cocina, cuando regresaba del colegio iba corriendo directo a ayudar a la cocinera a poner la mesa, hacer la limonada, o cualquier cosa que ella me dejara hacer. Con el tiempo fui aprendiendo a manejar el cuchillo, el fuego, y ya me dejaban hacer más cosas. Cuando cumplía años aprovechaba y pedía de regalo algún sartén, una batidora, una máquina para hacer capuccinos, etc.

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Estudiaste un poco Periodismo y luego Diseño Gráfico. ¿Cuándo decidiste estudiar Artes Culinarias?

Estudié primero en Argentina Cocina Profesional, y luego en Italia me gradué de cocinero profesional de la Cocina Italiana. Cuando estudiaba Diseño, me gustaba y aprendía, pero yo sentía que hacía falta algo, que eso no era para mí, entonces decidí abandonarlo y nuevamente quedé perdida, porque ya había abandonado Periodismo, fue entonces cuando mi papá me dio la opción de estudiar Artes Culinarias.

¿Qué platillos consideras que son tu especialidad?

Me encanta preparar ensaladas, sopas, pastas, pescados, la cocina asiática y tailandesa. No trabajo mucho con carnes rojas o blancas, aunque las preparo muy bien.

Hablas de alimentación consciente. ¿De qué se trata para vos?

Es e hecho de estar presentes en el acto de alimentarnos, es decir, ir a la búsqueda del origen del alimento, saber de dónde vienen. Hay que escuchar nuestro cuerpo, es una máquina sagrada y la única medicina que necesita es la alimentación. Desde hace mucho tiempo el humano se ha desconectado de la alimentación natural, y hemos envenenado nuestras tierras y con ello nuestra única fuente de nutrición.

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¿De qué manera sientes que rescatas la comida nicaragüense?

Utilizando la materia primera del país, diversificando su uso, generando propuestas diferentes y al estar en la búsqueda de productores, hablando con ellos, yendo a los mercados y ser parte del movimiento.

¿Qué metas tienes a futuro a nivel profesional y personal?

Este año me gustaría publicar un libro de recetas saludables con productos nicaragüenses muy sencillos, es decir, accesible a todos. Mi mayor sueño es viajar por toda Nicaragua a sus comunidades y compartirles un poco de lo que hago. También viajar un poco, para intercambiar experiencias y enriquecer la valija culinaria. 

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