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Panamá

Juan Carlos Tapia: Catador de vida por excelencia

¡HOLA! habló con este ícono panameño sobre su vida

by Elizabeth Cantú

Con 74 años a cuestas y haberle librado la batalla al cáncer, a Juan Carlos Tapia, nunca le ha pesado la lengua en decir lo que piensa y ahora, menos que nunca.

 Es un hombre apasionado, emotivo, visionario y que ama su país sobre todas las cosas. Su presencia inspira respeto y su voz es reconocible aún a la distancia. No es para menos, su trayectoria lo ha convertido en uno de los líderes de opinión más influyentes del país.

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 -¿Cuál fue tu primer pensamiento al ser diagnosticado en 2008 con cáncer de vejiga?

En ese momento le dije al doctor: “No me andes con paños tibios y dime la verdad.  No estoy preparado para morir, ¿qué tiempo tengo?, porque necesito prepararme y ordenar mis cosas para que mi familia no tenga problemas y menos discusiones por problemas de herencia”.

-¿Cómo te afectó emocionalmente y cómo logras superarlo?

Al principio, es difícil. Pero después uno lo supera, y más cuando un equipo de profesionales, te dice que las probabilidades de vencer esta enfermedad son muy altas. Derroté al cáncer en casi un año.

Su familia representa lo más importante en su vida. Su esposa Carmen, sus cinco hijos y seis nietos son lo fundamental. Como tradición todos los sábados a la hora del almuerzo, Juan Carlos tiene una cita puntual con sus hijos y nietos de su primer matrimonio, y en fechas especiales, se integran todos sus hijos, como una gran familia. 

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-¿Qué le has inculcado a tus hijos

Soy muy exigente con mis hijos, y creo que he hecho una buena labor, ya que hoy día son todos profesionales muy capaces. Trato de enseñarles, con ejemplos personales, que nunca es tarde para emprender una meta.

-Tres de tus hijos trabajan contigo, inclusive tu nieto mayor. ¿Cómo te manejas con ellos?

Es muy difícil romper ese vínculo de jefe-hijo y jefe-abuelo, pero trato de exigirles, al igual que a los demás colaboradores. Mi  hija Lore, que es la Vicepresidenta, me sigue diciendo “Papi”.

-¿Quién ha sido tu sostén tanto los momentos alegres y difíciles?

Es muy fácil, mi esposa Carmen. Es la persona que nunca me ha dejado dormir solo en un hospital.

Con la expresividad que lo caracteriza, recuerda su faceta de vendedor. “He sido un gran vendedor toda mi vida, de allí que transmito emociones y por eso, creo que comunico bien, porque transmito sentimientos”.

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-¿Cómo defines el lujo y cuáles te das?

El lujo es la gratificación de un trabajo hecho. A mis años y con mi trayectoria, trabajo cuando tengo ganas y me voy a mi casa de montaña, también, cuando me sienta con ganas. Me puedo dar ese lujo. Disfruto viajar en primera clase y por supuesto, me tomo la mejor botella de vino el viernes, a manera de premiarme por toda la semana trabajada.

-¿Cómo defines el éxito?

El éxito para mí es la realización progresiva de un propósito digno, pero una vez que lograste una meta, ¿por qué no te puedes poner otra, y así sucesivamente?

-¿Qué sueñas para Panamá?

 Que sea gobernado por gente capaz y honesta. 

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