chef

Conocemos todas las facetas del famoso chef que roba suspiros con sus movimientos en la pista de Dancing with the Stars

Sentarse a platicar con él es confirmar la personalidad sencilla y accesible que imprime cuando ocupa alguna portada o enciende las redes sociales con su presencia

by Berny Jimenez

Cuando de volver al pasado se trata, su mirada parece divertirse recorriendo las experiencias que narra con alguna pausa o adereza con alguna carcajada. No es de extrañarse que al tocar el tema de la fama, el tono entusiasta de sus palabras confirma que ha llegado en el mejor momento de su vida.

Hablar de su lado familiar es dibujar una sonrisa de gratitud en su rostro, la felicidad se desborda cuando se refiere a sus padres, hermanos, esposa e hija. Así es Daniel Vargas, un destacado chef, deportista, padre, ahora bailarín y según sus ambiciosos planes, futuro presentador de televisión.

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El jardín de su casa fue el escenario de nuestra entrevista. Una mañana nos fue suficiente para conocer cómo la precisión y el cuidado a fuego lento de la filosofía de este orgulloso Virgo, son los ingredientes que dejan en evidencia el éxito con el que logra conquistar todas sus etapas, sin el temor a los dobles filos de la fama.

Cuéntanos acerca de tus orígenes, ¿dónde naciste, cómo fueron tus años de infancia?

Nosotros somos de Barrio Amón, crecí en una calle sin salida y donde vive toda mi familia. Somos 24 primos, 15 primos segundos, algunos incluso mayores que los primos hermanos. Cuando salí del colegio estudié administración de empresas y terapia física. El asunto no era que no me gustara, sino que no me motivaba. Hubo una época en la que mi prioridad era el deporte, yo jugaba en el Deportivo Saprissa. Por temas de giras y entrenamientos dejé el estudio.

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Siempre me ha gustado cocinar pero lo hacía como algo social. A los 21 años mi hermana me alentó a llevar unos cursos de cocina en los que descubrí una pasión que no había experimentado con ninguna de mis experiencias anteriores. Fue ahí cuando tomé una decisión un poco precipitada de vender mi carro y decirle a mi mamá: “Me voy para España”. Conocer la historia del país y el prestigio que tiene a nivel culinario, fueron suficientes para irme.

¡Un giro radical del destino!

Lo que empezó como una experiencia de dos años se convirtió en cinco y una opción para trabajar en un restaurante, pero como siempre he sido muy familiar y hogareño, me devolví. Me vine a trabajar en un restaurante y luego gracias a mi mamá abrí mi restaurante justo en Barrio Amón, donde ofrecíamos la experiencia de saborear los platillos con los ojos vendados. Gracias al restaurante conocí a mi esposa. Cuando Sabores me dio la noticia de contratarme, recibimos al mismo tiempo la noticia de que íbamos a ser padres. Ahí tomé la decisión de cerrar el restaurante. Considero que el tiempo con mi familia no me lo paga nadie.

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¿Qué te han enseñado las diferentes etapas que has explorado?

El deporte me ha dado la disciplina que me caracteriza. En las carreras que llevé creo que pasé por una etapa de conocer lo que a uno le gusta, y que más allá de un experimento, fue darme cuenta de qué realmente era lo que me gustaba.

El viaje a España significó independizarme por completo. Fue una experiencia increíble, fue pasar de vivir con la familia a vivir solo en un país con una cultura totalmente diferente. Tener que cocinarme, planchar, lavar la ropa me llevó a crecer personalmente.

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¿Cuál fue la clave para seguir adelante en los momentos difíciles?

Tengo mucha paciencia, y creo que eso me ha ayudado a esperar lo que me toca. Una vez me negaron una beca para irme a los Estados Unidos a jugar fútbol, por supuesto que me frustré, pero esperé por otra oportunidad que al final llegó de otra manera más linda y provechosa.

Si quiere leer la entrevista completa donde Daniel además de sus pasiones y proyectos a futuro habló de su hija y de su esposa, no olvide adquirir la edición impresa de ¡HOLA!

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