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Cristina Santos en su diálogo más íntimo

“Cada pieza está diseñada con mucho cariño, con mucho amor, con mucha pasión.”

Al momento de estudiar joyería y gemología, Cristina se inspiró en su abuela, que también había trabajado en este mundo. Nacida en una familia dueña de joyerías en Honduras y Nicaragua, la inquieta guatemalteca viajaba a estos países centroamericanos y a diversas casas de joyería para aprender sobre este mundo, hasta que ingresó al Gemological Institute of America, en California, Estados Unidos. Después de graduarse, la apasionada por el color, trabajó siete años en el país norteamericano, demostrando su talento en la industria de la joyería. De forma paralela, Cristina recuerda que fabricaba por su cuenta collares y accesorios, a los cuales les ponía una plaquita que decía “C’Santos”, en honor a su nombre. Cuando regresó a Guatemala, conoció a Jorge, su actual esposo, con quien inició una bella historia de amor y, a la par, co-fundó una innovadora y exclusiva joyería: C’Santos.

Hoy, las cosas no podrían ir mejor para Cristina. A la vez que su negocio creció en ubicaciones y abrió una tienda en un lujoso sector de la Ciudad de México, acaba de ser mamá de su tercer bebé. Con un optimismo contagioso y una gran sonrisa, la emprendedora le dio cita a ¡HOLA!, para ponernos al día con lo que acontece en su mundo.

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Acabas de inaugurar una nueva tienda en México. ¿Cómo viviste esa noche? ¡Estuvo súper padre! Me acompañó Jorge y nos fue muy bien, gracias a Dios. Si te das una vuelta por la tienda, te darás cuenta que vas a ver mucho color, porque la idea es poderse expresar por medio de las joyas. Ese día, llegó más gente de lo que pensamos. Superó nuestras expectativas y me dejó una súper buena vibra que nos inspira a seguir adelante.

¿Qué sientes al trabajar junto a tu esposo en este gran sueño? Jorge y yo estamos juntos en el proyecto de la joyería, prácticamente desde el día uno. Tiene sus retos, pero es una gran bendición poder trabajar junto a tu pareja, que te acompaña en todo, y cree en el negocio.

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¿A qué tipo de retos se enfrentan? ¡Uy! A veces tenemos diferencias en opiniones y los dos tenemos un carácter firme o fuerte; esto implica que hay veces en las que tenemos que convencer el uno al otro.

¿Cuántos hijos tienen? Tres. Dos niñas, Chantal de 5 años y Nadine, de 3 años, que así como se aman, tienen sus peleítas. También está Jacobo, un bebé que aún no cumple el año.

¡Entonces acabas de tenerlo! ¿Cómo viviste tu tercer embarazo? En algunos me va mejor que en otros. No soy la mejor mujer embarazada, porque tiene sus retos, uno está cansado. En este, mantuvimos su sexo sorpresa, hasta que nació.

Cuando diseñas cada pieza, ¿qué es lo que quieres compartir? Cada pieza está diseñada con mucho cariño, con mucho amor, con mucha pasión. De mi colección La Santos, por ejemplo, son piezas únicas y en el momento que las estaba creando, experimenté un sentimiento de emoción, al pensar que ese diseño era el más cool.

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¿Tienes alguna colección favorita? ¡Me es muy difícil decirlo! Incluso, cuando estoy vendiendo, me escuchan decir de cada pieza: ¡ala me fascina!, ¡ala, me encanta! Y es cierto, lo creo verdaderamente. Para mi es súper importante vender cosas que me fascinen.

¿Te ves heredándoles el negocio a tus hijos? Lo que más deseo es que ellos sean felices. Lo que mi mamá nos enseñó fue que hiciéramos algo, y lo que eligiéramos, lo hiciéramos bien. Ella nunca nos exigió ser una profesión específica, sino que creía en las habilidades,  esas que te gustaran e hicieras con todo tu corazón. Eso quiero yo para mis hijos. Si a uno de ellos les gusta lo que a mí me gusta, pues qué lindo, pero queremos que hagan lo que les hace felices, que cada uno agarre el camino que quiera tomar.

Mientras las cosas pasan, ¿cómo te sientes en esta etapa que estás viviendo? Bendecida, sinceramente. 

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