Jerry Cárcamo: “Tengo presente que la sencillez y la humildad es la base de todo”

En exclusiva el diseñador de modas hondureño nos cuenta sobre sus momentos más difíciles, sus luchas y sus aspiraciones

by Karla Aguilar

Con más de 15 años de experiencia en el diseño de modas, tiene una emotiva historia de lucha y superación. Asegura que los obstáculos lo han fortalecido, ya que siempre ha mantenido la sencillez y la humildad como sus herramientas para alcanzar sus metas y sueños.

Nacido en Tegucigalpa, este mayor de tres hermanos, recuerda su niñez como algo muy especial: “Crecí con un par de primos a quienes veo como mis hermanos. Fue una niñez divertida  y muy feliz, no tuve lujos, pero jamás me falto nada y eso se lo agradezco a Dios y a mi familia”, afirma.

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Se considera como un hombre de familia, de paseos fuera de la ciudad los fines de semana. Sentimentalmente cree que aunque en algunos momentos de su vida ha sufrido, y llorado, en este momento de su vida se siente estable, contento y pleno.

Si se describe, lo hace como una persona trabajadora y luchadora, y abanderado de la humildad: “Yo siento y creo que la humildad abre miles de puertas. A veces mucha gente me dice que me he vuelto famoso, y eso puede ser cierto, pero siempre tengo presente que la sencillez y la humildad es la base de todo.”

Lo más difícil que le ha tocado ha sido lograr posicionar su talento en Honduras: “Los pocos diseñadores que estamos en este momento trabajando, dando moda, haciendo colecciones y haciendo desfiles, de una forma u otra vamos a quedar como los que dieron los primeros pasos.”, afirma.

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El país guarda un lugar muy especial en su corazón, por lo que no tiene nada que envidiar de las mieles de New York o Italia: “Al nacer en Honduras y tener una capacidad de hacer las cosas mejor que otros. es más fácil que reconozcan el trabajo. Estoy muy orgulloso de ser hondureño y siempre trato de destacar lo bueno de mi país.”, afirma.

A los 15 años, el taller de alta costura de su tía donde hacía mandados o limpiaba el taller fue testigo de sus primeros pasos: “Estando allí me di cuenta que me gustaba la moda, recuerdo que me ponían a buscar los botones y los hilos y me encantaba, me sentía alegre al hacer eso. Mi tía vio mi interés y me preguntó que si quería aprender y sin pensarlo le dije que sí.”, asegura.

En su vida diaria, sus sobrinas le roban el corazón: “Recuerdo que cuando una de ellas me llamó por mi nombre hasta llorar quería de la felicidad y la emoción. Ellas son hijas de mi prima hermana con la que crecí y a quien quiero mucho.”, asegura.

“Cuando me siento muy agobiado, o muy presionado le pido a Dios que me ayude. Al confiar en Dios siento mucha paz y sé que encontraré una salida para los problemas.”, afirma.

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