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Nene de Roeder, su éxito en la danza proviene del amor

Además de la danza, Nene es madre y esposa, una mujer entregada a todos sus proyectos

by Amanda Rodas y Estefanía Flores

La energía que posee no surge de otro lado que no sea del amor que tiene por todo lo que realiza. Con más de 25 años siendo balletista, Nene demuestra que su pasión por la danza sigue intacta y solo ha aumentado desde que inició a sus seis años de edad. Sus hijos y su esposo son dos de los motores importantes en su vida. “Soy muy afortunada por tener una bella familia, un esposo que conozco desde los 10 años de edad y un carrera apasionante”, cuenta al recordar cómo las bendiciones que ha tenido la definen como persona. Nene de Roeder es un nombre de peso en el mundo artístico del ballet salvadoreño, pero atrás del éxito que como mujer ha tenido existe una persona que irradia alegría, de carácter sincero, muy disciplinada y con un espíritu emprendedor y luchador.

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Después de tres años de no hablar con ¡HOLA!, Nene nos sorprende de nuevo y nos cuenta cómo ha crecido desde entonces, personal y profesionalmente.

A tres años de no platicar con ¡HOLA! me imagino que ha habido cambios en su vida. Sigo siendo la misma en esencia, llena de energía y de sueños. Soy de las mujeres que es difícil detener, mi esposo me detiene pero por momentos. (Risas). En general, soy una persona que asume retos, y eso no ha cambiado.

La danza tampoco ha cambiado… Ni cambiará. Amo la danza clásica desde el primer día. Bailar me identifica. Tengo una veta artística heredada de mi padre. La danza clásica es una disciplina que requiere un dominio del cuerpo y de cada movimiento, un entrenamiento en flexibilidad, coordinación y oído musical. Es un trabajo diario muy fuerte y siempre lo he hecho de forma entusiasta y buscando ser mejor cada día.

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Su nombre es de peso en el mundo artístico del ballet salvadoreño, ¿se considera así? He trabajado arduamente toda mi vida, abriendo caminos y cambiando esquemas. Soy muy perfeccionista en mi trabajo y me gusta ganar, eso creo que es lo importante: trabajar para dejar huella. Los retos que he tenido únicamente han sido oportunidades para lucirte, así les llamo yo.

¿Cuál considera que es la clave para que una mujer salvadoreña sea exitosa en este país? Nunca dejar de esforzarse, las mujeres salvadoreñas somos muy perseverantes y llenas de sueños, eso nos identifica. En mi trabajo como educadora, tengo un acercamiento importante con la juventud, he trabajado siempre inculcándoles a mis alumnas el poder de la mujer trabajadora y llenando a la juventud de cultura y civismo, valores importantes para la mejoría de nuestra sociedad. Creo que una mujer culta, educada y que se ama a si misma puede alcanzar metas con su trabajo constante y enfocado. Miro a la mujer salvadoreña como un enérgico elemento en el progreso de nuestra sociedad.

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¿Cómo logra mantener su equilibrio entre balletista, madre y esposa? Hay que aprender que el ser humano no puede abarcar todo, debe priorizar y organizarse. En mi caso, las prioridades son lo primero: mi persona, mi familia y la danza. Todo lo hago balanceando estas facetas de mi vida de una forma equilibrada.

Estamos en el mes del amor, ¿qué ingredientes considera que son esenciales para tener un amor como el suyo y el de su esposo? El factor más valioso en nuestra relación es el amor verdadero. Erling y yo estamos enamorados, nos abrazarnos constantemente y caminamos agarrados de la mano, aún hoy después de 31 años de matrimonio. Mi esposo es el amor de mi vida.

Créditos; Fotógrafo: FRANCISCO CASTANEDA. Makeup: LUIS VEGA. Peinado: AMARELLO. Vestuario y asesora de imagen: MÓNICA ARGUEDAS. Locación: JAZZING DANCE STUDIO

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