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María Haymee García: El cáncer no es sinónimo de muerte, sino de lucha

María Haymee García, es una mujer llena de vida e ilusiones, quien tras vencer el cáncer celebra la vida y la de sus seres queridos

by Byanka Narváez

Cariñosa, risueña y con muchas ganas de vivir el día a día, son parte de los sentimientos que inspira María Haymee García, quien en noviembre del año 2016 fue diagnosticada con cáncer de mama. Tras varias quimioterapias y una cirugía, hoy celebra la vida, la familia y esos seres de luz que estuvieron durante este proceso.

María Haymee relata que desde hace dos años se sumaron dos pérdidas grandes en su familia: su hermano y su nietecita de cinco meses. Para esta valiente mujer nicaragüense de 42 años, el estrés de varias circunstancias llevó a un día sentirse una “pelotita” en su seno. “Cuando uno se siente algo raro, esto está mal…Le pregunté a una amiga y ella me dijo que eso es normal, se te inflaman los ganglios y como tenía un niño pequeño de un añito, ella me dijo que se me iba a quitar”, recuerda María Haymee.

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Pero su historia no quedó ahí. Tras hacerle el comentario a una de sus vecinas, quien es una valiente sobreviviente de cáncer sobre su extraño bulto en el seno, ella le recomendó de inmediato asistir a la Clínica de la Fundación Ortíz Gurdián, en donde se dedican a asistir a mujeres con este tipo de enfermedades. “A uno le da miedo, porque uno ya sabe que le van a decir que es cáncer, pero con todo el miedo del mundo yo me vine (a la Clínica de la Fundación Ortíz Gurdián) en noviembre del año pasado (2016)”, refirió María Haymee, quien enero de este 2017 le realizaron la biopsia para confirmar esta enfermedad.

El doctor le dijo que requería 8 quimioterapias y con muchas dudas en su cabeza comenzó a sacar hipótesis de cómo sería este proceso. En un momento hasta se imaginó en una película en donde la metían en “una caja” a revisarla “o algo así”.  Llegó el mes de febrero y tocó su primera sesión de quimioterapia. Se sentó junto a otras mujeres a esperar su turno y comenzaron a platicar de los síntomas posteriores al tratamiento. “¿Será que a mí me de eso? Mejor no  me pongo con esa negatividad, porque si en su cuerpo pasa eso, yo puedo ser diferente”, recuerda María Haymee, quien dice haberle suplicado a Dios que le dieran todos los síntomas, menos dos cosas, las ganas de comer y diarrea.

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“A los 8 días de la primer quimioterapia se me cayó el pelo, pero ¡No importa!, las uñas se me pusieron moraditas, ya están recobrando su color pero eso ¡No importa! Porque estoy tratando de vivir”, recalca María Haymee.

Esta mujer llena de esperanza y vida reconoce la importancia de la familia y amigos en este proceso. Para ella, el cáncer es una situación “para compartir con todos… Ahí uno se da cuenta quien es verdaderamente te ama y quiere lo mejor para tu persona”.

El 8 de septiembre María Haymee se operó. “Ortíz Gurdián para mí fue como una segunda casa, yo no me siento como un paciente más para ellos, yo me considero como una amiga más, somos compañeros en esto y me han demostrado que todos los que trabajan acá, es un hermanamiento que hay, un cariño”, dice María.

“Hoy por hoy yo vivo el hoy, porque yo mañana no sé. Todos somos de la muerte, aunque no padezca de cáncer, algo nos puede pasar. Todos los días le doy  gracias a Dios por abrir los ojos, porque me han dado una esperanza y esa esperanza yo no la tengo que perder”, puntualiza María Haymee.

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Haymee nunca se sintió abatida, de hecho ella recuerda que muchas personas le decían “verla bien”, sin signos de padecer cáncer. “Es que yo estoy bien, la medicina a mí me dictaminó, pero yo dije hay un Dios y él a mí me agarró de su mano y no me voy a soltar nunca más y así ha sido siempre”.

María Haymee celebra estar sana, ahora solo le falta un último proceso de radiación para eliminar por completo cualquier posibilidad de volver a padecer cáncer. Ella agradece esta esperanza de vida, en donde recibió tanto el acompañamiento médico y psicológico de la Fundación Ortíz Gurdián. “No todo está perdido, hay un Dios que nunca nos va a dejar a nosotros, siempre el Señor está en otras personas que te pueden ayudar. Hablen, esto no es de tener miedo, miedo hay que tener cuando uno no puede hacer nada, pero si hay algo que podemos hacer en este momento, hay que hablar o acudir al médico”, añade María Haymee.

Para esta guerrera, cáncer no es sinónimo de muerte, sino de lucha. “Hay que preparar el cerebro y el cuerpo para que esta enfermedad se vaya…Aunque uno tenga esta enfermedad hay que dar cariño y que a uno le retribuyan ese cariño”, finaliza con este mensaje de esperanza María Haymee.

 

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